Una imagen puede tener un significado único y concreto o puede tener varios que provoquen, a la vez, varias interpretaciones. Las primeras serían imágenes monosémicas, mientras que las segundas se tratarían de imágenes polisémicas al tener diversos significados.
Las imágenes monosémicas sólo pueden tener un significado, ya que nos referimos a un objeto concreto. Por ejemplo, cuando vemos la imagen de una bicicleta sólo pensamos en ese concepto y no en otro distinto.
Las imágenes polisémicas pueden dar lugar a confusión, a debate, a interpretación... Este tipo de imágenes suele ser muy utilizado en anuncios publicitarios y su objetivo es llamar la atención del espectador, que éste se fije en el producto que se le oferta y que le convenza. Para ello, los publicitas utilizan diferentes métodos, modificando las imágenes a su gusto en función del tipo de respuesta que desean provocar en la clientela.